COLEGIO SAN MARCIAL


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Entre las abadías francesas que, desde el siglo ix hasta el xii, fueron centros de actividad musical y poética, ninguna ha dejado un patrimonio musical tan rico como San Marcial de Limoges. Fue fundada en 848 en el emplazamiento de la tumba de San Marcial, primer obispo de Limoges (siglo iii). A finales del siglo x, una leyenda reivindica la apostolicidad del santo; apoyada fervientemente por el cronista del monasterio, Adémar de Chabannes (fallecido en 1034), la apostolicidad fue proclamada por los concilios de Limoges (1028) y de Bourges (1031), acosada por la controversia, pero que aumentó el prestigio de la abadía. Dos factores significativos marcan el periodo 930-1130: el florecimiento de la escuela de poetas y compositores aquitanos y, hacia el final del periodo, el auge de la polifonía aquitana. A pesar de los esfuerzos de algunos hombres excepcionales, como el historiador Bernard Itier (fallecido en 1224), a principios del siglo xiii comenzó un largo declive; el monasterio fue secularizado en 1535, disuelto en 1791 y demolido en 1792.1

Más allá de su producción artística, la relevancia de la abadía para la historia de la música debe mucho a circunstancias accidentales. A lo largo de los siglos, la biblioteca monástica tuvo la suerte de sufrir menos saqueos y expoliaciones que las grandes abadías del norte de Francia, y asimismo, durante su periodo más próspero, de estar al cuidado de varios bibliotecarios con un excepcional afán coleccionista. Así, la abadía se convirtió en un depósito de manuscritos litúrgicos del sur de Francia. Los manuscritos fueron vendidos en 1730 a la Bibliothèque Royale, escapando así a la dispersión y destrucción durante la Revolución francesa.1